
Detrás de estas paredes, que se adueñarán por más de una vida de mi alma, no puedo gritar.
sabía lo que te esperaba
y no hice nada... nada...
Y detrás de estas paredes... sigo... los gritos las corroyeron, fabricando rostros de mis inútiles oraciones... y ¿estaba mal?... estuvo mal que me quedara en silencio...
Deja por favor que ahora grite,
esta vida me permite hacerlo
¡déjame!
¡lo necesito!
¡déjame orar a rostros!
¡déjame!
¡son mis gritos!
