21 de agosto de 2010

De cuando yo fuí silencio

Detrás de estas paredes, que se adueñarán por más de una vida de mi alma, no puedo gritar.

sabía lo que te esperaba
y no hice nada... nada...

Y detrás de estas paredes... sigo... los gritos las corroyeron, fabricando rostros de mis inútiles oraciones... y ¿estaba mal?... estuvo mal que me quedara en silencio...

Deja por favor que ahora grite,
esta vida me permite hacerlo

¡déjame!
¡lo necesito!

¡déjame orar a rostros!
¡déjame!
¡son mis gritos!

No hay comentarios: